martes, 3 de marzo de 2009

Vivir para Contar: Madonna y el Cuerpo Femenino (recordando a Ciudad Madonna I)

Cuando recién empecé a navegar internet, allá por el lejano 1999 encontré una página, una de las primeras y más completas en español, llamada Ciudad Madonna (parte del portal Ciudad Futura). Esta web ya no existe más, y no tengo idea de qué habrá pasado con los administradores o en qué página se habrá convertido (¿alguien tiene alguna idea?). Traigo a colación esto porque ahí encontré un par de artículos que me hicieron comprender más a fondo el porqué Madonna me gustaba tanto. El primero de ellos es este y explica magistralmente el uso que le da Madonna al cuerpo femenino, desde la intención, el contexto y el efecto que han producido sus looks a lo largo de su carrera artística. No tengo el nombre del autor, una lástima, es lo mejor que he leído sobre ella.


La historia del cuerpo del siglo XX se ha orientado sobre todo hacia la visión que de él dan el cine y la literatura. Aunque se han hecho, la visión del cuerpo a partir de las manifestaciones musicales no ha llenado tantas hojas como las anteriores. Esto se debe a que no se ha pensado en realizarla en profundidad a partir de los fenómenos musicales. La elección de Madonna como figura a partir de la cual poder desarrollar un estudio del cuerpo a finales del siglo XX, así como de la moda que ha acompañado a dicha concepción, se debe a su condición de artista que no ha caído nunca en el ostracismo desde su aparición en 1983 (no cómo le ha ocurrido a Michael Jackson), y que siempre se ha considerado que "está al día".



Madonna posee una concepción del cuerpo que ha ido variando a lo largo de los 16 años de su carrera profesional, pero que tiene un factor común: es un cuerpo femenino. Un cuerpo femenino seductor, inocente, provocativo, prohibido... Y eso es una característica fundamental, una reivindicación del cuerpo femenino como algo poderoso, y algo autónomo de la mirada masculina.
Elemento vital de su trabajo son sus videoclips, ya que es a través de ellos con los que ha transmitido esta visión del cuerpo. Pero también es importante unir este concepto con el de la moda. La moda de los vídeos de Madonna son puntales de apoyo del cuerpo que se quiere transmitir. Esto es importante porque a lo largo de los años ella ha creado, mutado y alterado diversas concepciones del cuerpo femenino, y ha creado moda. Se ha reflejado en los hábitos indumentarios de la sociedad del momento en que esta visión se ha dado. Comenzando desde la etapa de creación de su propia moda, hasta la última de modelos encargados a los grandes de la Alta Costura.


Gilles Lipovetsky considera que la moda se define por una triple operación: lo efímero, la seducción y la diferenciación marginal. La carrera artística de Madonna ha pasado por variadas etapas, y cada una de ellas se caracteriza por un cambio de imagen que se identifica con el nuevo estilo, con la nueva música. Veremos cómo en algunas etapas los tres factores se dan conjuntamente, pero en otras, tan sólo uno o dos de estos factores se muestran.


Madonna inició su carrera artística en 1983 con la publicación de su disco Madonna, posteriormente rebautizado como The First Album. Los vídeos presentaban a una chica regordita, que enseñaba el ombligo, vestida con minifaldas raídas, con redecillas, y con una gran cantidad de bisutería barata por todo el cuerpo (predominando los crucifijos). Era una concepción más orientada a la moda que al propio cuerpo. Esta moda era heredera de los movimientos de finales de los años 70 y principios de los 80 tanto en Estados Unidos como en Inglaterra, aunque en Inglaterra grupos como Culture Club habían popularizado mucho más ésta estética. Un look caracterizado por un pelo cardado, maquillaje chillón (también en los hombres) y un cierto desaliño. En Estados Unidos era la omnipresente figura de Patty Smith la que reinaba.


Sin embargo, había en esta estética un elemento primordial: la androginia. Boy George vestía de un modo totalmente neutro. Tenía la misma proporción de masculino que de femenino. Y a Patty Smith le ocurría lo mismo (se ve claramente en la famosa portada de su disco Horses realizada por su amigo Robert Mapplethorpe), aunque tendía más hacía la masculinidad. Madonna aportaba aquí su característica primordial: la exaltada feminidad. Una feminidad poderosa, con control sobre sí misma, y que no temía a nada ni a nadie. Madonna también añadió al look elementos de la estética punk y sobre todo, esa imaginería religiosa. Tenía este look una génesis que se amolda bien a las tesis de Lipovetsky. La diferenciación marginal de esta nueva visión del cuerpo se nutría de los ambientes underground y gay de Nueva York.


Esta nueva moda se instauró definitivamente con el lanzamiento del nuevo disco de Madonna en 1984, Like a Virgin. En todo este periodo se produjo un fenómeno de acercamiento de la Alta Costura, a esta moda que había impuesto una estrella del pop. Y diseñadores como Jean Paul Gaultier o Vivianne Westwood, que tenían en algunas de sus colecciones elementos que Madonna aprovechó para su aspecto, como usar los sujetadores por encima de la ropa, se acercarán a la reelaboración que la cantante había hecho. Si bien es cierto que se debe atribuir a Gaultier el usar la ropa interior femenina como ropa exterior, fue gracias a Madonna por lo que esta moda llego a la calle.


En 1986 el factor "efímero" de Lipovetsky hizo aparición. La etapa Like a Virgin cedió paso al nuevo disco de Madonna: True Blue, que cambió radicalmente su imagen. Los videoclips muestran cómo se ha pasado de un cuerpo voluptuoso a uno escultórico trabajado en intensas jornadas de gimnasio. No hay bisutería, se ha cortado el pelo y lo ha teñido de rubio platino. Se da el paso fundamental en la configuración de la visión del cuerpo femenino que quiere dar Madonna. En la primera etapa lo que realmente determinaba la femineidad eran los atributos fetichistas que se llevaban, tales como un maquillaje exarcebado, redecillas que dejan entreveer la ropa interior, anillos, pendientes, etc.... Pero ahora, lo que se potencia es una visión del cuerpo femenino a partir de él mismo, sin más adornos que su propia fisicidad. La moda que se va a usar va a intentar pasar desapercibida, lo que va a intentar es resaltar los atributos físicos de la femineidad.
El primer vídeo de True Blue fue Papa Don't Preach, en él aparecía Madonna con un aspecto inocente, y directamente sacado del look "gamine" que actrices como Shirley MacLeine o Audrey Hepburn habían puesto de moda en los 50. Es ese tipo de mujer que ya tiene su cuerpo formado pero que sigue manteniendo una actitud de coquetería más propio de una niña. En este sentido, esta propuesta fue un paso hacia atrás respecto a la etapa anterior. Sin embargo, el siguiente video, Open Your Heart, dirigido por Jean-Baptiste Mondino, fue la aparición de esta nueva concepción del cuerpo. Madonna aparece como una experimentada stripper que ejecuta un número en una cabina, mientras que toda una serie de variopintos mirones (distintos prototipos de hombres) la observan.


En este vídeo comienza una idea que no abandonará la carrera de Madonna, y es el desmontar las típicas fantasías masculinas llevándolas a sus extremos. Son las fantasías masculinas las que convierten a la mujer en "mujer-objeto", y elementos como la lencería con sus prendas-fetiche, proceden en realidad del hombre más que de la mujer. Madonna usará estos elementos de atracción sexual, pero los llevará a su exageración. Los pechos redondos ideales que un hombre espera encontrar insinuados bajo un elaborado sujetador se convierten en dos agresivos conos como balas, amenazantes y que prohíben el acceso masculino. El juego que se plantea, es ante todo, visual. Es la mirada masculina la que objetualiza a la mujer. Esta ropa hace que la mirada no pueda penetrar al no poder suponer qué se esconde debajo de esos conos que imponen su forma al cuerpo.


El siguiente paso en esta línea fue el disco Like a Prayer (1989) y el vídeo de la canción Express Yourself, una canción que dejaba bastante claro, ya desde el título, el carácter beligerante de la artista frente a las convenciones masculinas sobre la mujer. En la letra queda bastante claro: "Lo harás mucho mejor si lo haces por tu propia cuenta", "Y cuando te hayas ido él quizá se arrepienta / Pensará sobre lo que una vez tuviste / Lo intentará de nuevo / Pero no lo logrará / Volverá arrastrándose / para expresarse / Tú tienes que hacer/ Que se exprese".


El vídeo muestra una ciudad futurista con la estética del film de Frizt Lang Metrópolis (1927) y revela una sociedad de obreros de cuerpos escultóricos trabajando sin parar, y a una clase dominante constituida por un elegante señor y una única mujer. Esta única mujer se desdobla en dos apariencias, una de ellas la masculina. Es una mujer vestida de hombre, con símbolos tradicionales del poder en el hombre como es el monóculo que denota riqueza, y que desarrolla un incomparable poder sobre la ciudad que gobierna, así como sobre su sexo. Sin embargo, paralelamente, aparece otra mujer, la que está encadenada a la cama, defendiendo su papel como hembra reproductora. Es un cuerpo frágil, desnudo, sin ningún tipo de artificio, tan sólo las cadenas.



Son dos cuerpos que se oponen radicalmente, pero que se dan en la mujer. Un cuerpo sumiso, que encarna los ideales masculinos, y otro femenino, que reivindica su poder así como su sexualidad. Un cuerpo que ha tenido que masculinizarse para poder ser totalmente femenino. Toda esta ideología quedó plasmada en la gira mundial de Madonna en 1990, el Blonde Ambition Tour, con todos los diseños del vestuario realizados por Jean-Paul Gaultier. Destaca el vestido que ha quedado instituido como uno de los iconos de la estrella, un corpiño al estilo de los que se hacían en los primeros años de siglo, con todas sus fuertes connotaciones fetichistas, heredero directo del fotografiado por Horst P. Horst., y fusionado con los conos puntiagudos que dan ese toque de artificialidad al cuerpo.

En 1991 Madonna lanzó el disco recopilatorio The Immaculate Collection en la que se incluían dos temas nuevos. El single que se eligió fue Justify My Love, tema compuesto por Lenny Kravitz, y que mostró el puntal de un cambió en la concepción del cuerpo femenino por Madonna. Ahora su idea del cuerpo femenino se iba escorando hacia los prejuicios sociales/morales que le rodean, así como a la sexualidad en general. El vídeo de la canción, rodado por Jean-Baptiste Mondino, se realizó en un hotel de París, y muestra una Madonna sumida en una pasión sexual total con su amante de aspecto carcelario. Mientras, toda una corte de personajes sadomasoquistas y homosexuales les rodean, o participan de su fiesta. Este vídeo fue censurado por la cadena MTV, y en Estados Unidos tuvo que sacarse en vídeo, convirtiéndose en el vídeo musical más comprado de la historia en este formato. El cuerpo femenino aquí es un cuerpo moldeado, pero con un toque de desaliño en el peinado, y el maquillaje al estilo de las prostitutas. Lencería interior como único vestido, y una idea más física, más olorosa, del cuerpo femenino, más que como icono sexual. Es más físico que visual.



La evolución del icono femenino que Madonna proponía todos estos años llegó a su culmen con el lanzamiento de su trabajo Erotica (1992). En él se ofreció otra imagen del cuerpo de la mujer, fruto de las ideas propuestas en Justify My Love. Se ofreció una visión del cuerpo femenino liberado, pero a través de ir a la raíz de las más oscuras fantasías masculinas: las perversiones. El cuerpo herido, dañado, que logra transmitir el placer sexual. La alteración de los roles dominantes, el sadomasoquismo. Un cuerpo encuerado, y macerado, aprisionado por grilletes, y dado a todo tipo de juegos sexuales explícitos.



El disco se acompañó con el lanzamiento del libro Sex que daba la clave de toda la lectura de este nuevo cuerpo, explícitamente pornográfico. Del cuerpo insinuado tantos años con lencería exagerada se pasaba a un cuerpo enseñado sin tapujos. Y se mostraban toda una serie de actitudes que la sociedad no podía aceptar. Lo más polémico de este libro fue toda una secuencia fotográfica que mostraba la violación de una Madonna vestida con un uniforme escolar, pero que dejaba claro que consentía su violación porque le proporcionaba un placer sexual. Este cuerpo completamente sexuado y que se cierra en su propia sexualidad, fue algo que la sociedad del momento no podía aceptar. Y las críticas no se hicieron esperar.



Hay en el primer single que se sacó del disco, la canción homónima, una visión de este cuerpo diferente. Si antes, era un cuerpo, ante todo, configurado por la visión (tanto de la mujer, aunque sobre todo, del hombre), ahora era un cuerpo que se configuraba por la sexualidad, y la sexualidad basada en la fisicidad más explícita. Como dice la letra de la canción: "Erotica / Erotica / Pon tus manos sobre todo mi cuerpo". Es el tacto quien configura el cuerpo, y la visión de la mujer.



La canción se supone que la canta una maestra de ceremonias que nos lleva por este universo llamada Dita Parlo, en homenaje a la actriz alemana del cine mudo, y que Madonna asumió como un alter-ego de su personalidad. Este personaje aparece en su vídeo, en su concierto, y en el libro Sex. El cuerpo masoquista y sádico se muestra en esta canción con especial relevancia: "Déjalo / Hazlo como te digo / Déjalo / Y déjame hacerlo a mi modo / Te daré amor / Te golpearé como a un camión / Te daré amor / Yo te enseñaré a aaaaahhhhh (gemido orgásmico)".

El vídeo de la canción Erotica nos muestra a Dita con un antifaz, un látigo y en bragas y sujetador, además de poseer un inquietante diente de oro que lleva grabada la inicial de su nombre. Se va mostrando todo el cuerpo de las fantasías y las supuestas depravaciones reconocidas por la sociedad, a saber: relaciones entre jovencitas y viejos verdes, relaciones homosexuales (aún considerada como depravación en muchos sectores sociales), violaciones, sadomasoquismo, e incluso una sutil insinuación a la pederastia (Dita lamiendo la oreja de un muñeco infantil). Existe también el mensaje en el vídeo de "¿Qué les asusta? Hasta nuestros abuelos ya lo hacían.", al utilizar el color sepia de las antiguas películas de los años 20 para mostrar imágenes de voyeur sobre lo que podría ser un abuelo manoseando a su nietecita.

En su siguiente disco Bedtime Stories (1994) se ofrecía una imagen del cuerpo más maduro, más sereno, pero que tuvo un gran momento de sensualidad en el vídeo de la canción Human Nature. La etapa Erotica de la carrera de Madonna se había considerado un fracaso comercial por su "salida de tono". (El libro Sex tenía una tirada exclusiva de 750.000 copias y se agotaron en el primer mes de salir al mercado. Y el disco, "tan sólo" vendió 6 millones de copias). La canción Human Nature era una bofetada en la cara a toda la gente que había dicho que ahora había remodelado su imagen para conseguir más negocio.

El cuerpo en Human Nature sigue siendo un cuerpo terriblemente sexual, pero aquí se nos muestra la faceta social de la sexualidad. El vídeo muestra a toda una Madonna enfundada en un traje de cuero, con altísimas botas de tacón y con una apariencia total de moderna cat-woman, unos años después de hacer lo propio en la pantalla Michelle Pfeiffer en Batman Returns. Pero existe en todo el vídeo una mezcla de la típica imaginería sadomasoquista, junto con una gran angustia conseguida por el uso exclusivo en todo el vídeo del negro y el blanco. Los personajes se debaten en pequeños habitáculos donde no caben. Es el espacio de sexualidad que la sociedad les ha concedido. Pero les es demasiado pequeño, quieren romperlo. Y al final del vídeo, todos se mezclan en la misma casilla.

La canción ironiza sobre toda la mojigatería que no acepta esa nueva visión del cuerpo, como algo, ante todo, sexuado: "¿Dije algo erróneo? / Oops, no sabía que no podía hablar sobre sexo / (debía estar loca )". "Me castigaste por contarte mis fantasías". "Estoy rompiendo todas las reglas que no he hecho". "Tenía un punto de vista / Oops, no sabía que no podía hablar sobre ti (en qué estaría pensando)”. La visión del cuerpo femenino que ha proyectado Madonna a lo largo de toda su carrera, también ha jugado con los prototipos tradicionales del icono del cuerpo femenino que se han dado a través de los mass-media a lo largo del siglo XX. Sin duda, el más claro ejemplo de esto, es su canción "Vogue", cuyo video, realizado por David Fincher, es un homenaje a las grandes estrellas del star-system Hollywoodiense.

Madonna como Greta Garbo, como Marlene Dietrich, como Jean Harlow, o como Betty Davis. El prototipo de mujer fatal-robotizada de Metrópolis también lo ha desarrollado como hemos visto en el análisis de Express Yourself (vídeo también dirigido por David Fincher). Existe en estos vídeos toda una referencia al icono de la mujer pero dado a través de las artes plásticas. Tanto en su vídeo Open Your Heart como en el de Vogue aparecen los cuadros de la pintora de las vanguardias Tamara de Lempicka, de los cuales, ella es coleccionista. Existe aquí un guiño a un determinado tipo de público. Tamara de Lempicka fue una artista con una gran independencia y autonomía sobre su vida, y además ejerció una imagen poderosa de la mujer en algunos de sus cuadros (el famoso "Autorretrato en Bugatti verde"). Madonna se lidera así en una especie de sucesora de su fuerte personalidad. La adoración de la artista por la época de las vanguardias es muy conocida, y ha repetido en diferentes ocasiones que es en la época en la que le hubiese gustado vivir porque entonces podías hacer lo que quisieras sin miedo a los prejuicios sociales.

Pero sin duda, el gran icono que Madonna ha usado a lo largo de toda su carrera, como ejemplo de la mujer-objeto y fetiche del sexo, ha sido la figura de Marilyn Monroe. Su gran homenaje fue sin duda el vídeo Material Girl en el que también ironizaba sobre lo que había sido Norma Jean y lo que ella pensaba ser: "Porque vivimos en un mundo material / Y yo soy una chica material". Y el look lo copia del lucido por la gran estrella del cine en su película Los Caballeros Las Prefieren Rubias.

También ha escogido los modelos de belleza de otras épocas, como pudo ser el impuesto en los 60 y los 70 por las "chicas-Bond", como muestra en su vídeo Fever. Las iconografías de otros tipos de belleza en la mujer también ha sido explorado por Madonna especialmente en su última etapa. Influida por las religiones orientales, nos ofrece en su nuevo disco Ray of Light (1998) distintas percepciones del cuerpo femenino.

En el vídeo del primer single Frozen, se nos muestra a una mujer-sacerdotisa, envuelta en ropajes negros, movidos por el viento, y con un fiero doberman a su servicio, que no muestra para nada su cuerpo. Es una masa informe protegida por su capa. Lo único que entrevemos es su rostro enmarcado por un largo cabello liso y sus manos tatuadas con hena en unos extraños, casi rituales, tatuajes. El ambiente perdido de un desierto contribuye a darnos la idea de estar asistiendo a una especie de aparición sobrenatural de una diosa. Es otro cuerpo, el de las diosas.

La última concepción del cuerpo femenino ha sido quizá su cambio más radical en muchos años. Ha sido la que nos ha ofrecido en su último vídeo Nothing Really Matters. A lo largo de todos sus vídeos, Madonna siempre ha jugado en las coordenadas de la iconografía de la super-estrella, o de la mujer, pero siempre en el mundo occidental. Frozen se movía aún en coordinadas occidentales aunque especiadas con detalles orientales. Sin embargo, en este vídeo se produce un acercamiento a la estética oriental y a su concepción de belleza femenina, tan diferente de la occidental.

Vestida con los kimonos diseñados por Jean-Paul Gaultier, Madonna se encuentra enterrada en un aparatoso kimono de vinilo (el diseño de color oscuro) mientras es atendida por sus asistentes. A lo largo de la historia japonesa, el cuerpo es bonito en cuanto sabe llevar encima diferentes capas de kimonos (en la época Heian las cortesanas llevaban encima 5 kimonos superpuestos, y sus movimientos eran lentos y calculados debido al exagerado peso que soportaban). De hecho, la parte más erótica en la concepción japonesa es el cuello. Ese terreno entre el cuerpo y la ropa.

En el vídeo de Madonna existe una actitud que sobre todo resultará extraña a los japoneses más que al resto del mundo. Con el kimono uno se mueve tranquilamente, relajado. Además, el kimono conlleva una doble faceta: el mundo de la mujer, que en Japón tradicionalmente ha sido bastante reprimido, así como el mundo de la cortesana, de la geisha, la mujer liberada de los barrios de placer. En el vídeo se muestran dos tipos de mujer: la correcta (kimono oscuro) y la "inmoral" (el kimono rojo). Las actitudes son diferentes, la mujer del kimono oscuro acuna a un niño. Es la mujer en su rol familiar, perpetúa la especie, y está encerrada en una habitación. Sin embargo, la mujer del kimono rojo se agita con fuerza, se mueve como si el kimono social que le han impuesto no le pesase. Y se ríe descaradamente del espectador. Se mueve en un pasillo sin techo, no es una casa, tampoco parece una calle, no tiene un sitio determinado dentro de esa sociedad.

La concepción del cuerpo femenino que ha dado Madonna a lo largo de toda su carrera, y su principal aportación, es la de una mujer poderosa, orgullosa de su sexualidad y de sus placeres, y que no cede ni un milímetro a la concepción que de ella tengan los hombres. Esto queda bien claro en su canción Human Nature donde se lo deja bien claro a quien se le oponga: "Yo no soy tu puta / No pongas tu mierda sobre mí". Aunque quizás la frase que más caracteriza toda su obra sea la que ponía punto y final a su canción Justify My Love:

"Poor is the man / Whose pleasures depends / On the permission of another".
¿Sexual o etéreo?

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